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Desayuno Anual de Empresarios de la Construcción

Desayuno Anual de Empresarios de la Construcción

Palabras de S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, en Desayuno Anual de Empresarios de la Construcción

Santiago, 9 de mayo de 2013

Muy buenos días:

En primer lugar, quiero saludar, reconocer y felicitar a Daniel Hurtado, y a través de él a la Cámara Chilena de la Construcción, por la labor fecunda, maciza, patriótica que ha desarrollado a lo largo de sus 62 años de vida. Y, por supuesto, también saludar a los más de 800 socios de esta Cámara, que desde Arica a Punta Arenas contribuyen permanentemente a construir un país mejor.

He recibido este informe de una escuela tecnológica de la construcción, que va en la misma línea de la gran reforma al sistema de capacitación que estamos impulsando en el Gobierno, de forma tal de acercar la capacitación al mundo del trabajo, de manera que la capacitación rinda frutos en materia de mayor empleabilidad, mayor productividad y mejores salarios, que son los objetivos centrales de la capacitación, junto con el tema de la seguridad en el trabajo, que también constituye una gran prioridad de nuestro Gobierno.

Siempre he creído que la voz de los constructores, los ingenieros, los arquitectos, debiera ser mucho más escuchada en nuestro país. Siento que en el debate nacional, esa voz no ha tenido la fuerza que debe tener y que es una situación que debemos cambiar.

La importancia del sector de la construcción en nuestro país es vital. Escuché con mucha atención las palabras de Daniel Hurtado, respecto a los principales desafíos que él ha planteado para la industria de la construcción, pero también para el país, porque estoy convencido que la construcción no solamente es un sector vital en nuestro país, sino que también, cuando al país le va bien, a la construcción también le va bien, porque son dos actividades que están íntimamente ligadas.

Y por eso me alegra saber que la construcción está pasando por uno de los mejores momentos o períodos de su historia. Al igual como la economía, el empleo y la inversión en nuestro país, el año pasado este sector contribuyó con más del 7% de nuestro Producto Interno Bruto y el 48% de nuestra inversión, alcanzando una cifra que se acerca a los 30 mil millones de dólares de inversión, lo cual representa un 9% más que el año anterior. Y para este año proyectamos un nuevo crecimiento, que esperamos supere el 7%.

Sabemos muy bien que de esta gran e importante inversión que se realiza en el sector de la construcción, ampliamente definido, una parte muy importante, dos tercios, está comprometida, precisamente, con la infraestructura, y el otro tercio está ligado al sector de la vivienda.

Y, de hecho, también en materia de inversión en estos dos sectores, el sector privado representa más del 70% y el sector público el 30% restante.

Pero la importancia de la construcción radica no sólo en su aporte al Producto Interno Bruto y al crecimiento de nuestra economía, también debemos destacar los casi 700 mil empleos que genera este sector, una cifra que ha estado creciendo en los últimos tiempos a tasas cercanas al 8%, lo cual refleja el dinamismo y también la fortaleza de esta industria, que tiene por delante un horizonte lleno de oportunidades, que no solamente es bueno para la industria de la construcción, sino que también es bueno para el país y para todos y cada uno de los chilenos.

Estamos perfectamente conscientes del déficit en infraestructura que tenemos en nuestro país. De hecho, en parte este déficit de infraestructura es una consecuencia del nuevo dinamismo y del nuevo liderazgo que ha ido adquiriendo nuestra economía. Mientras más rápido crece la economía, mayores son los déficits de infraestructura que debemos enfrentar, y mientras más altas son las metas que nos fijamos hacia el futuro, mayores son los desafíos que debemos enfrentar en materia de infraestructura.

Y por esa razón hemos cambiado la orientación y la forma en que los ministerios ligados con la infraestructura, particularmente el MOP, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, y el Ministerio de Vivienda, enfrentan el tema de la infraestructura.

Sería muy interesante, y se lo pido aquí a los tres ministros presentes, que inviten al presidente de la Cámara para que podamos compartir con él la planificación que hemos realizado, respecto de los desafíos actuales y futuros en materia de infraestructura y los planes que estamos desarrollando para enfrentar esos desafíos e impedir que un déficit de infraestructura termine siendo un cuello de botella para el crecimiento y el desarrollo de nuestro país.

Sin duda que la infraestructura de nuestro país tuvo un impulso muy importante a principios de la década de los 90, cuando se tomó una decisión audaz, pero correcta, de incorporar la capacidad del sector privado, que hasta entonces había estado básicamente ausente, a la solución de los problemas en materia de infraestructura en nuestro país, particularmente a través del nuevo sistema de concesiones.

Pero esa situación cambió, y en forma muy significativa a partir del año 2006, cuando este impulso terminó por frenarse y con ello también las inversiones que sin duda necesitamos en carreteras, caminos, puertos, aeropuertos, hospitales, cárceles, y muchas otras fuentes más de infraestructura.

De hecho, por ejemplo, el año 2009 Chile tenía 2,3 camas de hospitales por cada 1.000 habitantes, en circunstancias que el estándar y la recomendación internacional era justamente el doble.

La sobrepoblación penal era del 60%. Es decir, en recintos que habían sido construidos para 35 mil reclusos, estaban encerrados más de 55 mil.

Y a esto tenemos que agregar muchos otros cambios, como por ejemplo, que el crecimiento económico cambió la visión que tenemos que tener de nuestras necesidades en materia de infraestructura. La creación de más de 800 mil nuevos empleos, el aumento de los salarios, que han crecido en un 20% durante este Gobierno, y en esa materia, para nosotros eso no es un problema, eso es, precisamente, el objetivo o uno de los objetivos de las buenas políticas económicas.

Pero hay muchos otros desafíos que vamos a tener que enfrentar. El parque automotriz, el año 2009, era de 3,4 millones de automóviles. Hoy día ya tenemos más de 4 millones de automóviles, lo cual significa que prácticamente 1 de cada 4 chilenos tiene hoy día un automóvil. Desde ese punto de vista, esa cifra va a seguir creciendo, y estimamos que a fines de esta década debiera acercarse a los 5 millones.

El transporte de carga vía marítima pasó de 60 millones de toneladas el año 96, a más de 100 millones de toneladas el año que acaba de terminar.

El transporte de pasajeros en el Aeropuerto de Santiago, ha pasado durante este Gobierno, de 10 a 14 millones de pasajeros.

Si el año 2010 nos visitaron 2,7 millones de turistas extranjeros, este año esa cifra se acerca a los 3,5 millones.

Si el año 2009 veraneaban 4,5 millones de chilenos, el año que acaba de terminar veranearon más de 8,5 millones de chilenos.

En consecuencia, estamos dándonos cuenta que el desarrollo económico, si bien es algo que es deseable y que trabajamos para lograrlo, también significa mayores desafíos en materia de infraestructura, que un país como Chile, si quiere seguir creciendo a un ritmo tal que le permita dejar atrás la pobreza y el subdesarrollo, no puede ignorar, y que este Gobierno está y va a seguir enfrentando con mucha fuerza y decisión.

Recuerdo muy bien, porque lo leí con atención, el informe que esta misma Cámara Chilena de la Construcción me entregó el año pasado, respecto de la infraestructura crítica para el desarrollo, que de hecho contabilizaba proyectos de inversión necesarios por una cifra cercana a los 48 mil millones de dólares, de los cuales 26 mil estaban destinados a caminos, puertos y aeropuertos, 13.500 a energía, 3 mil millones al sector de agua, 5 mil millones al sector hospitalario y penitenciario, lo cual es perfectamente coherente con las cifras que maneja el Gobierno en esta materia. En consecuencia, sirvió como un aporte importante para este Plan Nacional y de largo plazo en materia de infraestructura que están trabajando particularmente los ministerios de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones, y el Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Porque nuestro Gobierno ha estado impulsando una estrategia y un plan de inversiones para hacer frente a esos déficits que hoy día tenemos, pero sobre todo los que vendrán, a medida que el país siga creciendo. Ello, sin duda, requiere no solamente del aporte del Estado, requiere principal y mayoritariamente del aporte del sector privado.

Sabemos que las obras de infraestructura no son instantáneas. Entre su diseño, planificación, obtención de permisos y construcción, pasan años. Por tanto, en esto un Gobierno no puede dejar de levantar la vista mucho más allá del período presidencial, para tener ese plan de infraestructura, que sin duda es absolutamente indispensable.

Precisamente porque estos planes no coinciden en sus tiempos con los períodos presidenciales, que es tan importante estructurar en torno a la infraestructura. Y cuando hablo de infraestructura me estoy refiriendo también a los temas de energía y a los temas de agua, una visión de Estado, una visión que permita avanzar sin que los vaivenes de la política contingente, o a veces los conflictos que puedan existir al interior del debate, terminen por detener los planes, porque muchas veces lo urgente termina matando a lo importante. Eso es precisamente lo que un Gobierno no debe aceptar, y es algo en el cual nuestro Gobierno tiene claridad en el rumbo y un firme compromiso en la acción.

No es casualidad que en nuestro país muchas veces celebramos las derrotas. Celebramos el Desastre de Rancagua, La Concepción, el Combate Naval de Iquique, que sé que tienen componentes de heroísmo muy destacables, pero nos olvidamos de nuestras grandes victorias, como por ejemplo, Angamos, Maipú o Chacabuco.

Por tanto, junto con estar conscientes de que tenemos hoy día déficit de infraestructura y que tendremos mayores déficits de infraestructura, dado que el país está creciendo a un ritmo y con una fuerza que antes no existía, quisiera también hacer una rendición de cuenta de lo que estamos haciendo y de lo que hemos logrado.

Obras Públicas:

Al término de nuestro Gobierno habremos tenido una inversión del orden de los 12.200 millones de dólares en infraestructura para el desarrollo.

Para ponerlo en términos comparativos, esto es más de un 30% más de lo que se invirtió en el gobierno anterior. Dos tercios de esa inversión pública es hecha por el sector público, hablo de inversión pública, porque es de interés público, y un tercio restante va a corresponder al sector privado.

¿Con estos recursos qué estamos haciendo? Construyendo 3.513 kilómetros de nuevos caminos básicos, lo que equivale al 40% del stock de caminos que existían cuando llegamos al Gobierno; 1.580 kilómetros de vías y, además, estamos mejorando 1.500 kilómetros de caminos y rutas indígenas. Destaco, por ejemplo, en esta materia, el tramo Vallenar-Caldera, la doble calzada entre Mejillones y Antofagasta, entre Puerto Montt y Pargua, la continuación de las obras de la Ruta 5 entre La Serena y Vallenar, que nos van a permitir tener 2.000 kilómetros de doble vía entre Caldera y Pargua, y también el mejoramiento de todos los accesos a la ciudad de Santiago, empezando por la Cuesta de Las Chilcas y continuando con proyectos que tienen que ver con aumentar las vías, ya no bastan cuatro vías, en los accesos o ingreso a Santiago, hacia Valparaíso, hacia San Antonio, hacia el norte y hacia el sur.

También en esta materia destaco la ruta entre La Serena y Ovalle; la Autopista de Concepción a Cabrero; el Camino de la Fruta; los nuevos accesos a la ciudad de Iquique; las obras de remodelación en los caminos a Farellones; los Puentes Industrial y Bicentenario sobre el Río Biobío; Américo Vespucio Oriente, que está en marcha, son 3 etapas, dos de ellas ya están absolutamente diseñadas. Es verdad que ha habido dificultades con la tercera, porque a veces, es cierto que el interés de unos pocos, pretende pasar por encima del interés común. Eso es algo que, sin duda, no debe ser tolerado. El nuevo Puente Cau Cau en Valdivia, que es el primer puente basculante de nuestro país. Podríamos seguir y seguir.

Y, por cierto, el inicio de la licitación del Puente sobre el Canal de Chacao, en la Región de Los Lagos, que va a permitir conectar la Isla Grande de Chiloé con el continente, lo cual no solamente va a significar ahorro de tiempo, sino que una mayor integración y mayores oportunidades para la Isla de Chiloé y también para todo el resto de nuestro territorio.

Nuestra meta de pavimentar todos los tramos de la Carretera Austral que aún son de ripio, desde Puerto Montt hasta Coyhaique, y que es una obra que está planificada para estar terminada el año 2017, y que está en plena marcha. De hecho, el avance en esa obra más que duplica el avance tradicional que teníamos en esa Carretera Austral.

El unir, a través de Tierra del Fuego, el Estrecho de Magallanes con el Canal del Beagle, que es algo que nos va a permitir integrar mejor a nuestro país, son parte de este plan de obras de infraestructura, a los cuales hacía alusión.

Y esto va a permitir incorporar a nuestro país la provincia de Palena, la Región de Aysén, y después tendremos que seguir con el desafío, porque ahí está la barrera de Campos de Hielo Sur, pero podremos seguir, cruzando Campos de Hielo Sur, hasta llegar a la Región de Magallanes, y de esa forma tendremos integrado nuestro país por territorio chileno, por caminos que funcionarán 365 días al año, desde Arica hasta Magallanes.

En materia de viviendas y ciudades.

Durante nuestro Gobierno vamos a entregar 750 mil subsidios habitacionales, lo cual va a favorecer a más de 3 millones de personas, que constituye un porcentaje muy significativo de nuestra población.

En materia de las viviendas destruidas por el terremoto. El balance que está válido al día de hoy, es muy simple: comprometimos 222 mil soluciones habitacionales, 155 mil ya están entregadas, 212 están entregadas o en plena vía de construcción, y nos falta por iniciar 10 mil viviendas adicionales para cumplir el compromiso de reconstruir el cien por ciento de las viviendas dañadas o destruidas por el terremoto, que correspondían a sectores vulnerables y, por tanto, la responsabilidad la asumió el Estado, durante nuestro Gobierno.

Pero además de eso, esas 750 mil viviendas que acabo de mencionar, significa que vamos a dar un gran paso adelante hacia ir cerrando la brecha o el déficit habitacional que existe en nuestro país.

Más del 75% de estos subsidios, los 750 mil que hablaba anteriormente, ya están entregados, y eso representa una inversión cercana a los 8 mil millones de dólares, que para ponerlo en perspectiva, es el doble de lo que ocurrió durante el gobierno anterior. Y a la fecha de hoy, casi medio millón de familias vulnerables y de clase media ya han recibido sus viviendas, construidas, terminadas y están habitando en ellas.

A veces perdemos la proporción de lo que significa un país que está creciendo, que está avanzando con fuerza. Algunos piensan que el crecimiento no tiene importancia. Quiero discrepar profundamente de esa visión. El crecimiento es absolutamente fundamental. No es suficiente, por supuesto que no lo es, tiene que ir acompañado de mecanismos que permitan a todos nuestros compatriotas ser parte del esfuerzo del crecimiento, pero también participar de los beneficios del crecimiento.

Pero sin duda que el crecimiento permite generar empleos, mejorar los salarios, crear oportunidades, crear recursos para el sector público. Cada punto de crecimiento de nuestro país significa 600 millones de dólares adicionales para el Estado.

Y, por tanto, el solo hecho de haber duplicado la tasa de crecimiento de nuestro país, del 3 al 6%, significa que el primer año contamos con 1.800 millones más, el segundo, con 3.600 millones más, el tercer, con 4.800 millones más, y el cuarto año con 6.000 millones más. Es decir, no hay nada más poderoso, del punto de vista de recaudación de recursos, que un país que crece con fuerza, como lo está haciendo el nuestro.

Pero además de eso, para mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades, porque no solamente es vivienda, también hay un tema del entorno de la vivienda, que es lo que tiene que ver, precisamente, con la ciudad, hemos invertido más de 160 mil millones de pesos en obras urbanas fundamentales, como infraestructura sanitaria, espacios públicos, pavimentación de caminos, lo cual nos permitió ser el primer país de América Latina que alcanzó 100% de cobertura urbana en el tratamiento de aguas servidas.

Y, de hecho, comparto con usted, señor presidente de la Cámara, que el informe que nos entregó sobre una nueva política urbana, llena un gran vacío que existía en nuestro país, porque no teníamos una política integral de desarrollo urbano. Ese informe lo hemos estudiado con mucha atención y se va a traducir en leyes, normas, reglamentos, pero sobre todo, en una nueva actitud para enfrentar el crecimiento de nuestras ciudades.

Caso aparte es el esfuerzo que estamos haciendo en materia de la extensión del Metro de Santiago. En estos tres años hemos aumentado la capacidad del Metro en un 21%, pasando de 85 a 103 kilómetros de red, y de 93 a 108 estaciones. Esto incrementa en más de 40 millones el número de pasajeros que transporta cada año el sistema de Metro, beneficiando particularmente a comunas como Maipú y Pudahuel.

Pero no solamente está lo que ya se ha hecho, está en plena marcha la extensión del Metro, que en sus casi 40 años de existencia había alcanzado una extensión de un poco más de 103 kilómetros, las nuevas líneas 3 y 6 del Metro aumentarán en un 40% la capacidad actual del Metro, y van a estar operativas, porque ya están en proceso de construcción, el año 2016, reduciendo casi a la mitad los tiempos de traslado para más de un millón y medio de habitantes de nuestra ciudad, particularmente en las comunas de Conchalí, Huechuraba, Independencia, Santiago, Ñuñoa, La Reina, Cerrillos, Pedro Aguirre Cerda, Estación Central, San Miguel, San Joaquín y Providencia.

Pero no solamente son viviendas y es transporte, también el Plan de Infraestructura se hace cargo de un déficit muy fuerte que teníamos en materia de hospitales.

Hemos tenido que enfrentar dos terremotos en materia de hospitales: uno, el del 27/F, que destruyó o dañó severamente uno de cada 3 hospitales de nuestro país, y el segundo, el proceso de obsolescencia que venía sufriendo nuestro sistema hospitalario, que era un sistema que venía de los años 50 y 60, y que requería, con o sin terremoto, una profunda modernización y perfeccionamiento.

Es por esa razón que además de enfrentar el desastre que significó el terremoto, hemos hecho un enorme esfuerzo en recuperar el tiempo perdido, producto de décadas de abandono y de falta de inversiones en este sector.

Por ejemplo, en toda la década pasada se construyeron sólo 10 hospitales públicos en nuestro país. En estos tres años ya hemos inaugurado 19 hospitales y tenemos 17 más en construcción, incluyendo los mega-hospitales de Maipú y La Florida. En los próximos meses vamos a iniciar las obras de 16 hospitales adicionales, entre los que se destacan el Salvador–Geriátrico, Santiago Occidente o ex Félix Bulnes, el Sótero del Río, el Hospital de Antofagasta, Curicó y Puerto Natales, por nombrar sólo algunos.

Es decir, durante este Gobierno se van a construir o se va a iniciar la construcción de 52 hospitales, lo cual significa que estamos casi multiplicando por 10 el ritmo al cual estamos mejorando la infraestructura hospitalaria de nuestro país.

A este respecto, el Sistema de Concesiones llegó al sector hospitalario y llegó para quedarse, porque hoy día existe una cartera de 10 hospitales que están en el Sistema de Concesiones, por un monto que supera los 2.000 millones de dólares, y así estamos renovando una infraestructura hospitalaria que en promedio tenía más de 40 años de antigüedad y que, sin duda, requería este enorme esfuerzo que estamos haciendo para que Chile pueda contar con una red hospitalaria y de salud primaria que sea de categoría mundial.

Pero los desafíos no solamente están en los rubros que ya he mencionado, también en materia de agua tenemos un desafío muy grande por delante.

Estamos corrigiendo progresivamente, y ésta es un área donde hubo mucho abandono y mucha falta de inversiones, que unidos al cambio climático, que ya nos está afectando, y por supuesto al avance de la desertificación, la sobreexplotación de agua en algunas cuencas, han expuesto a nuestro país, y particularmente a nuestra agricultura, a periodos cada vez más recurrentes y prolongados de sequía. De hecho, éste es el cuarto año de sequía que afecta a nuestro país desde Atacama hasta La Araucanía.

Por dar un solo ejemplo: entre los años 2000 y 2011 no se inauguró ningún embalse nuevo en nuestro país, y esa fue una tarea que debimos asumir para recuperar ese tiempo perdido.

Y por eso elaboramos una Estrategia Nacional de Recursos Hídricos 2010-2025, para evitar que un país tan rico en agua como el nuestro, porque es uno de los países más ricos en agua dulce del mundo, siga permitiendo que el 84% de esa agua se pierda en el mar.

Esta estrategia prioriza muchos componentes: la construcción de 16 embalses durante esta década, que en conjunto nos van a permitir aumentar en un 30% nuestra capacidad de almacenamiento de agua en embalses construidos por el hombre.

Pero además de eso, ya inauguramos el embalse Ancoa, en la Región del Maule, los canales matrices del embalse El Bato, en la Región de Coquimbo, este año entra en operaciones el embalse de Chacrillas, en la Región de Valparaíso, vamos a reanudar las obras del embalse Convento Viejo, en la Región de O´Higgins, que fueron suspendidas el año 2009, e iniciaremos la construcción de los embalses Chironta, en Arica y Parinacota, Punilla, en el Biobío y Valle Hermosa en la Región de Coquimbo, además de muchas otras obras en esta materia, como por ejemplo, aprovechar mejor los acuíferos naturales, que son embalses construidos por la mano de Dios y que están a disposición nuestra, en la medida que sepamos utilizarlos, y ya se inició un programa de infiltración de acuíferos naturales para provechar el agua en periodos de abundancia y poder utilizarla, en consecuencia, en periodos de escasez.

En el tema de cárceles. Tal como lo señalé hace un momento, heredamos una situación muy grave de hacinamiento en nuestros recintos penitenciarios, que alcanzaba a más del 60%, y que en algunos casos, como la ex Penitenciaría de Santiago, superaba el 200%. Eso significaba una debilidad en la cadena de la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico. Sabemos que esa cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones.

Por eso decidimos enfrentar este desafío, de forma tal de generar un plan que permitiera reducir drásticamente ese hacinamiento, y ese plan de reconstrucción, reparación y ampliación de cárceles, que a la fecha ya ha invertido 225 millones de dólares, nos ha permitido, cuando esté en plena ejecución, que va a ser antes que termine nuestro Gobierno, aumentar en 11.000 mil las nuevas plazas, lo cual, usando también en forma más racional las plazas existentes, va a permitir reducir el hacinamiento a la cuarta parte, de un 60 a un 15%.

En materia de aeropuertos y puertos.

También estamos muy conscientes que el desarrollo y la modernidad generan demandas inmensas en materia de infraestructura, en materia de aeropuertos y puertos.

Por ejemplo, el flujo de pasajeros en nuestros aeropuertos pasó de 8 a 24 millones solamente en los últimos 10 años. Durante nuestro Gobierno vamos a aumentar en casi un 30% la superficie de los aeropuertos concesionados. Hace muy poco inauguramos el nuevo aeródromo Mocopulli en Chiloé. Estamos avanzando en las obras de los aeropuertos de Chaitén, La Araucanía, Diego Aracena en Iquique, Cerro Moreno en Antofagasta, El Loa en Calama y en la licitación del nuevo aeropuerto de Santiago, que nos va a permitir triplicar, de 14 a 45 millones, el número de pasajeros, porque a eso apuntan las proyecciones de demanda en esta materia.

Adicionalmente, estamos trabajando en mejorar las tecnologías, de forma tal de aumentar la eficiencia con que nuestros aeropuertos pueden recibir el creciente flujo de aviones y pasajeros que ello va a requerir.

En materia de puertos.

Llevamos adelante las concesiones en Coquimbo, Talcahuano, San Antonio y recientemente el terminal 2 de Valparaíso, con una inversión que va a superar los 600 millones de dólares. A ellos se suman las licitaciones de los terminales de Puerto Montt, Antofagasta, Iquique y Chacabuco, que van a contemplar inversiones que superan largamente los 500 millones de dólares.

Y de esta forma habremos incrementado la capacidad de esos puertos en casi un 80%, que es lo que requiere nuestro país para seguir creciendo, particularmente en su comercio exterior, dadas las enormes proyecciones que significa nuestra integración con el Asia- Pacífico.

Adicionalmente, estamos avanzando en los estudios técnicos necesarios para la futura licitación de un gran puerto, de gran escala, en la zona central, que es absolutamente necesario.

El presidente de la Cámara se refería al desafío de la energía. Por supuesto que ese es un desafío muy importante y no podemos permitir que la falta de agua o de energía frenen el desarrollo de nuestro país.

En materia de energía, que es un insumo fundamental no solamente para las empresas, sino que también para alimentar nuestros hogares, iluminar nuestras ciudades, tenemos un gran desafío por delante. Si la economía chilena sigue creciendo al 6%, que es lo que podemos hacer y lo hemos demostrado, significa que en los próximos 12 años vamos a tener que duplicar nuestra matriz energética.

En estos 3 años ya hemos triplicado la tasa anual de proyectos aprobados en su tramitación ambiental, pasando de un promedio de 1.600 Mega watts por año en la década pasada, a 5.300 el año 2012, y con un énfasis muy especial en las energías renovables, que incluye naturalmente el recurso agua, que es renovable, limpio y que además es el único recurso energético abundante en forma natural en nuestro país.

Ya tenemos en construcción los proyectos de Campiche, Angostura, San Pedro, Laja, Alto Maipo, Talinay y el Arrayán, que van a agregar más de 1.500 MW, la mitad de los cuales van a estar operativos antes de abril del próximo año y la otra mitad antes de la mitad del año 2016. Y podríamos seguir.

Por tanto, estamos enfrentando el déficit de infraestructura. De hecho, nunca Chile había invertido tanto en infraestructura como en estos últimos 3 años. Lo que pasa es que junto con el crecimiento y el desarrollo, los desafíos, las exigencias y las demandas también van creciendo, y lejos de ponernos a llorar sobre la leche derramada, tenemos que asumir esto como una consecuencia deseable del nuevo liderazgo y dinamismo que ha adquirido nuestra economía.

Quisiera terminar estas palabras haciendo una reflexión. Estoy muy consciente que nos ha tocado gobernar en tiempos difíciles. Recibimos una economía que estaba dando evidentes signos de fatiga, que cada día crecía menos, cada día creaba menos empleos, en que la inversión estaba cayendo, la productividad era negativa, no creábamos los empleos que requeríamos, además de eso, teníamos signos de que la pobreza y las desigualdades estaban estancadas o incluso aumentando. Esa fue una primera dificultad.

En segundo lugar, con un déficit estructural mucho mayor de lo que inicialmente se pensó, porque el presupuesto estructural tenía un déficit superior al 3%, cuando se tuvieron las cifras verdaderas del año 2009. Además de eso, tuvimos que enfrentar el terremoto del 27/F, que fue devastador y que destruyó profundamente nuestra infraestructura y nuestra capacidad productiva, además del impacto que tuvo en las viviendas y en la calidad de vida de las personas.

Hemos tenido que gobernar en medio de un mundo en crisis. Europa hoy día sigue en recesión, y no estamos hablando de los países periféricos de Europa, estamos hablando de la Comunidad Europea en promedio, porque si vamos a los países periféricos, nos damos cuenta, por ejemplo, que en España la tasa de desempleo supera el 26%.

Pero no es solamente Europa, la recuperación en Estados Unidos ha sido menos fuerte y más errática de lo que había sido en crisis anteriores.

Pero no hay para qué mirar tan lejos, vemos que esta crisis mundial ya está impactando, y con mucha fuerza, a los países más grandes de América del Sur, como es el caso de Argentina y Brasil.

Por tanto, a pesar de estas dificultades, una economía que daba muestra de fatiga, un terremoto, una crisis económica mundial y una sequía, por supuesto, que estamos contentos de ver cómo, además de la reconstrucción, que era un desafío que no estaba en nuestro programa de Gobierno, hemos podido cumplir nuestro compromiso.

De hecho, en materia de reconstrucción estamos hoy día en una cifra cercana al 89% promedio de todos los sectores de reconstrucción, y estamos trabajando para cumplir el compromiso de llegar a un 100% en marzo del próximo año.

Pero además de eso, teníamos un programa de Gobierno que cumplir, recuperar la capacidad de crecimiento, la capacidad de crear empleos, la capacidad de mejorar los salarios, la capacidad para reducir la pobreza y las desigualdades. Ahí están las cifras, y ustedes pueden ver que esos grandes compromisos han sido cumplidos.

Adicionalmente, estamos enfrentando grandes reformas que habían sido analizadas en profundidad, pero que no habían sido enfrentadas con decisión, como por ejemplo, la reforma a la educación y la salud. Hemos hablado de la infraestructura de salud.

Además, hay reformas importantes en otros frentes, como la formación de médicos especialistas, que la hemos triplicado, porque teníamos un déficit muy grande en esa materia. En educación estamos enfrentando una gran reforma que ya está en marcha.

Le quiero decir a los estudiantes que ellos tienen derecho a marchar, y pueden marchar todas las veces que lo estimen conveniente, siempre que lo hagan dentro del marco de la ley y sin caer en los caminos de la violencia.

Pero no son los únicos que marchan. La reforma educacional está en marcha. Hemos pasado, por ejemplo, en materia de educación superior, de un sistema que entregaba 100 mil becas, a 300 mil becas este año y 400 mil becas el año próximo, lo cual nos permite garantizar al 60% de los estudiantes chilenos con mérito, el derecho a obtener una beca, y al 30% restante, un sistema de crédito infinitamente mejor que el que heredamos, porque hemos reducido las tasas de interés del sistema de crédito con aval del Estado del 6 al 2%, hemos establecido que ningún estudiante pagará más del 10% de sus ingresos y, por tanto, eso termina con las mochilas excesivas y que el plazo de pago solamente se extenderá durante 15 años, y al término de ese plazo, cualquier deuda que subsistiera, se extingue.

¿Qué significa esto? Que estamos cumpliendo con dos promesas que hicimos durante la campaña: que ningún estudiante con mérito se quede fuera de la educación superior por falta de recursos y que ninguna familia vea transformado el sueño de un hijo profesional, en una verdadera pesadilla, por la mochila de deudas que ello puede significar.

En materia de educación escolar estamos haciendo un enorme esfuerzo. De hecho, hemos casi duplicado la subvención escolar para el 60% de los estudiantes más vulnerables, extendiendo la subvención escolar preferencial desde el 40 al 60% de los hogares chilenos, y desde la educación básica a la educación media.

En educación escolar hemos hecho también un avance importante en materia de calidad en la formación de nuestros profesores, en el liderazgo y atribuciones de nuestros directores.

En educación preescolar, que ocupa un lugar central en las prioridades de nuestro Gobierno, porque todos sabemos que si un niño no recibe la educación, estimulación y motivación que requiere, particularmente si proviene de un hogar vulnerable, cuando llega al sistema escolar ya es demasiado tarde y las diferencias ya son irreversibles.

Por eso nos comprometimos a asegurar, garantizar al 60% de los hogares chilenos educación preescolar gratuita y de calidad. Por eso estamos aumentando en 75 mil los cupos de la educación preescolar.

Por tanto, sé que nos ha tocado gobernar en tiempos difíciles, con un programa de Gobierno tremendamente ambicioso, y además tuvimos que asumir la responsabilidad de reconstruir nuestro país después de lo que significó el terremoto y el maremoto.

Por eso, sin perjuicio de estar muy atentos a lo que nos falta, quiero pedir a nuestros compatriotas que también tengamos una cierta capacidad y objetividad para analizar lo mucho que hemos avanzado, no para bajar los brazos ni para dormirnos en la autocomplacencia, sino que todo lo contrario, estoy absolutamente convencido que cuando uno ve los frutos del esfuerzo, eso motiva a más esfuerzos y, por tanto, genera mejores frutos.

Por eso, quisiera pedirle a todos mis compatriotas, que sin perjuicio de estar plenamente consciente que aún nos queda un largo camino por recorrer, tener conciencia que en los últimos 3 años este país recuperó el ritmo, el rumbo, es hoy día el país de mayor ingreso per cápita en América Latina, y si mantenemos el ritmo y el rumbo, espero que seamos el primero, ojalá no el único, país de América Latina que antes que termine esta década pueda decir con orgullo y humildad “por fin hemos logrado derrotar la pobreza, por fin hemos logrado dejar atrás el subdesarrollo y crear una sociedad que le da dignidad y oportunidades a todos sus hijos”.

Muchas gracias.