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Firma Decreto que crea Día Nacional del Emprendimiento

Día Nacional del Emprendimiento

Palabras de S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, al firmar decreto que instaura Día Nacional del Emprendimiento

Colina 28 de abril de 2013

Muy buenas tardes:

Señor alcalde, señor vicepresidente de Corfo, señor subsecretario de Hacienda, señor presidente de los emprendedores, señor Roberto Pérez, que es una verdadera inspiración, porque a usted, y yo conozco su historia, le tocó duro, nada fue fácil, pero tenía lo más importante que debe tener un emprendedor, que es esas ganas, fuerza, voluntad para enfrentar las dificultades.

Quiero empezar por compartir con ustedes una buena noticia.

Ayer, a las 10 de la noche, en una mina cerca de Taltal, llamada “Las luces”, se produjo un accidente minero que dejó a 17 mineros, 17 compatriotas atrapados a 1.000 metros de profundidad en la mina “La luces”. Afortunadamente, y en parte debido a las nuevas normas de seguridad, esa mina tenía los refugios que se requerían. Y, por tanto, los mineros pudieron refugiarse, con oxígeno, con agua, con electricidad y con comunicaciones, y hoy día, cerca de las 10 de la mañana, con el trabajo abnegado y sacrificado de Sernageomin, que es la institución a cargo de la seguridad minera, bomberos de Chile y una brigada de la propia empresa, los 17 mineros fueron rescatados sanos y salvo y se encuentran en este instante junto a su familias.

Y esa es una gran noticia para nuestro país, 17 chilenos que pudieron haber perdido la vida, hoy día están sanos y salvo junto a sus familias.

Quería también compartir otra buena noticia con ustedes.

Hoy estamos celebrando el Día del Emprendimiento. No es casualidad que sea un 29 de abril, porque un 29 de abril, en la década de los 30, en los tiempos del Presidente Pedro Aguirre Cerda, se creó la Corfo, que tuvo como principal misión y labor, colaborar al desarrollo y al fomento del emprendimiento en nuestro país.

Es verdad lo que decía don Hernán Cheyre, vicepresidente de la Corfo actual, en esos tiempos la Corfo tenía una visión muy distinta, era una institución que estaba orientada a las grandes empresas, y así, bajo el alero de la Corfo, surgieron empresas como Endesa, como Enap, como CAP y como muchas más. Chile venía saliendo de la gran crisis del año 29 y prácticamente no tenía industrias. Y, por tanto, se requería una Corfo de esa naturaleza en el siglo pasado.

Pero hoy día las circunstancias son muy distintas. Y por eso la Corfo ha sabido modernizarse, adecuarse a los nuevos tiempos, y hoy día está orientada no hacia las grandes empresas, porque esas grandes empresas hoy día pueden arreglárselas con sus propios medios, sino que está orientada en alma y corazón a los micro, pequeños y medianos empresarios. Y también a los futuros emprendedores, no solamente a los que ya están, como don Roberto Pérez, sino que también a los que van a estar, como espero sean muchos de ustedes.

Yo con la Corfo tengo una relación emocional muy, muy estrecha y cercana, porque mi padre dedicó su vida a trabajar en la Corfo. Y recuerdo perfectamente bien, cuando éramos niños, que junto a mi madre lo íbamos a buscar en las tardes, y a nosotros nos parecía fascinante correr por esos anchos pasillos de la Corfo. Y le quiero agradecer a usted, Hernán Cheyre, porque tuvo el gesto, hace algún tiempo, de llevarme a lo que fue durante 40 ó 50 años la oficina de mi padre. Y ahí estaba su abrigo, que lo reconocí de inmediato, sus papeles, su escritorio. Fue un momento muy emocionante.

Pero no solamente tenemos que vivir de recuerdos y de emociones. También a mí me motiva y me entusiasma mucho lo que está haciendo la Corfo hoy en día, porque la Corfo hoy en día ha sabido adecuarse a lo que son los desafíos del siglo XXI, y no solamente con un enfoque en las micro, pequeña y mediana empresa, sino que también en un enfoque para conquistar, ayudar, motivar y entusiasmar a los nuevos emprendedores.

Y es verdad lo que usted decía, nunca antes un programa de Gobierno había planteado metas en materia de emprendedores. Tampoco conozco mucho que se hayan planteado metas en materia de empleos. Y cuando nosotros planteamos la meta de 1 millón de nuevos empleos, también nos planteamos la meta de crear 100 mil nuevos emprendedores.

¿Por qué 100 mil? Por dos razones: porque efectivamente cuando uno analizaba las estadísticas de la primera década de este siglo, del 2000 al 2010, en Chile habíamos perdido 100 mil emprendedores, y los queríamos recuperar. Pero además, porque sabíamos que para crear 1 millón de nuevos empleos no basta con quererlo, había también que preocuparse que estuvieran ahí los emprendedores, que pudieran crear esos nuevos empleos.

Y les puedo decir con mucha alegría y satisfacción de que a tres años de Gobierno, en Chile existen 150 mil nuevos emprendedores. Eso es más o menos cuatro veces el Estadio Nacional repleto de punta a punta. O sea, una enorme cantidad de chilenos se han dado cuenta que ellos también pueden, y eso es muy importante, porque cuando uno piensa en el emprendimiento, muchas veces antes pensábamos que eso era para unos pocos, para unos pocos privilegiados, pero no para todos. Esa es la cultura y la mentalidad que estamos cambiando.

El emprendimiento es para todos, y en todos los campos, porque no solamente se puede emprender en el mundo de la empresa tradicional, de los negocios, también se puede emprender en el mundo del arte, en el mundo de la cultura, en el mundo de la solidaridad.

Por ejemplo, qué mejor emprendedor, yo pocas veces he conocido a alguien tan emprendedor como el padre Renato Poblete, y él emprendía en el mundo de la solidaridad. Lo mismo ocurre en todos los ámbitos del quehacer humano. El emprendimiento es, en el fondo, no estar contento con lo que hemos heredado de nuestros padres, sino que tener un compromiso, unas ganas y una voluntad de legar un mundo mejor a nuestros hijos. Y eso es muy importante.

Yo les quiero decir, si queremos ser un país desarrollado, sin pobreza y con oportunidades para todos, que es la gran meta que nos hemos fijado, no para este Gobierno, si eso es una meta que trasciende a un Gobierno, es para nuestra generación, la generación que nos tocó el privilegio de vivir el Bicentenario, si queremos lograr, antes que termine esta década, que Chile sea el primero, ojalá no el único, país de América Latina que después de más de 200 años de vida independiente, en que hemos estado acompañados del subdesarrollo y de la pobreza, podamos derrotar el subdesarrollo, derrotar la pobreza, tenemos que construir los nuevos pilares.

Siempre se hablaba que los pilares tradicionales para que un país pudiera progresar, era tener un sistema político y una democracia estable, una economía social de mercado y un Estado moderno.

Yo les quiero asegurar que eso que era muy importante en la década de los 70, hoy día ya no es suficiente. Si de verdad queremos romper 200 años de subdesarrollo y pobreza, no basta con hacer más de lo mismo, tenemos que hacer cosas nuevas. Y dentro de esas cosas nuevas, hay 4 pilares, que son los que este Gobierno está trabajando en cuerpo y alma para construir o fortalecer.

¿Cuáles son esos 4 pilares?

En primer lugar, tenemos que hacer una profunda reforma al sistema educacional, para darle educación de calidad a todos y cada uno de nuestros niños y jóvenes. Y esa reforma está en marcha. Y estamos comprometiendo enorme cantidad no solamente de recursos, sino que también de mejorar la gestión, y de esa forma poder darle educación de calidad a todos nuestros niños y jóvenes.

Afortunadamente, el esfuerzo ya está rindiendo frutos, porque después de 20 años de estancamiento en la calidad de la educación, medida, por ejemplo, con la prueba Simce, hemos visto en los últimos 3 años que la calidad por fin empezó a mejorar y las brechas de calidad entre los afortunados y los postergados se han ido estrechando.

El segundo gran pilar es derrotar la pobreza en nuestro país. Para tener un país de verdad, no podemos seguir tolerando, en el siglo XXI, y con un Chile que se acerca a los 20 mil dólares de ingreso per cápita, seguir teniendo chilenos viviendo bajo la pobreza. Y por eso el compromiso de terminar con la pobreza extrema durante nuestro Gobierno y de derrotar la pobreza durante esta década.

Y también en ese camino vamos avanzando en la dirección correcta, porque a pesar que tuvimos un retroceso en materia de pobreza durante el gobierno anterior, afortunadamente Chile ha recuperado su capacidad de reducir la pobreza, como lo demostró la última encuesta CASEN, y también los estudios que hace la CEPAL.

Pero esos dos pilares no son suficientes. Y hay dos pilares que están íntimamente ligados con lo que hoy día estamos celebrando. Tenemos que invertir más en ciencia y en tecnología. Nos hemos propuesto duplicar nuestra inversión en ciencia y tecnología, y estamos avanzando. Ahí está la nueva ley de I+D, que permite fomentar la investigación y el desarrollo. Pero además de la ciencia y la tecnología, tenemos que fomentar y no asfixiar la innovación y el emprendimiento.

Por eso decretamos el año pasado como el año del emprendimiento, y este año como el año de la innovación, porque la innovación y el emprendimiento son los verdaderos recursos renovables, limpios e inagotables, porque nacen del espíritu humano, nacen de nuestra libertad, de nuestra inteligencia, de nuestra creatividad, que es el recurso que va a ser la diferencia entre los países que logren alcanzar el desarrollo y los que se queden atrapados en la pobreza.

Por esa razón que el año 2012 haya sido el año del emprendimiento y el año 2013, el año de la innovación, no es una casualidad, es porque estamos seguros que esos son los cuatro pilares, educación, derrota de la pobreza, ciencia y tecnología, innovación y emprendimiento, que nos van a permitir que Chile no solamente crezca a tasas altas durante 2, 3, 5 cinco años, sino que crezca durante mucho tiempo, para que todos y cada uno de los chilenos sepan que van a tener que hacer un aporte a ese desarrollo, pero también sepan que van a poder beneficiarse de ese desarrollo.

Por esa razón es importante lo que está haciendo Corfo. Decía Hernán Cheyre, vicepresidente de Corfo, que Corfo ha más que duplicado el número de beneficiarios. De hecho, pasó de 96 mil a 250 mil beneficiarios. Más que duplicado. Y lo está haciendo con muchos programas que son innovadores, orientados a la micro, pequeña y mediana empresa, y orientados también a los nuevos emprendedores.

Ahí están los programas que Corfo está llevando adelante: Capital semilla, Star-Up, los programas que está implementando en distintas áreas y distintos sectores, y que nos han permitido repuntar en los rankings internacionales. Estas cosas se miden, hay organismos internacionales, como el Banco Mundial, como el fondo Monetario, como las Naciones Unidas, que miden la capacidad de innovar y de emprender de un país. Y lo miden en forma muy objetiva.

Y afortunadamente Chile ha despegado y tiene un liderazgo fuerte y claro en materia de innovación y de emprendimiento, que tenemos que continuarlo, tenemos que seguir desarrollándolo.

Pero yo quiero decir que para ser un país innovador y emprendedor, para que una persona pueda innovar y emprender, se requieren muchas cosas. Por de pronto, se requieren ganas de hacerlo, compromiso con esa tarea. Usted, Roberto, no habría llegado a ninguna parte si no hubiera tenido ganas, compromiso, voluntad, tenacidad y perseverancia, porque todos los emprendedores, y a usted le tocó duro, enfrentan muchas dificultades. Y por eso yo siempre le digo a un emprendedor, cuando está empezando, si realmente tiene ganas de hacer lo que está planeando hacer, si realmente cree en lo que va a hacer, si está preparado para enfrentar las múltiples dificultades que va a tener que enfrentar en el camino, porque si al primer tropiezo se va a quebrar, entonces no está hecho para emprender. Tiene que tener esa voluntad de, cuando se caiga, porque todos los emprendedores se caen, volver a ponerse de pie. Como lo hizo Roberto Pérez.

Pero también creo que es importante una actitud. A mí de repente me preocupa la cultura que empieza a generarse en nuestro país, en el sentido que todos los chilenos y chilenas estamos muy conscientes de nuestros derechos, y está bien que así sea, tenemos derechos, y esos derechos tienen que ser respetados, pero también tenemos obligaciones. Y esas obligaciones tienen que ser cumplidas.

Si todos creemos que uno sólo tiene derechos, pero no tiene ninguna obligación, y que los demás sólo tienen obligaciones, pero no tienen ningún derecho, el país no va a funcionar bien. Por eso es muy importante no creer que todos los problemas los tienen que resolver los demás, porque si todos pensáramos igual, ¿quién va a resolver los problemas?

Por eso es tan importante el espíritu emprendedor, y dentro de ese espíritu emprendedor, yo decía, para ser un buen emprendedor se requieren ganas, se requiere voluntad, se requiere creer en lo que uno está haciendo, se requiere un compromiso, se requiere una fortaleza interior. De hecho, Newton, decía que él tenía que subirse arriba de gigantes para poder mirar esa liebre, de la cual nos hablaba Roberto.

Y es verdad. Las oportunidades en este mundo moderno están. De hecho, nunca antes habíamos vivido con tantas oportunidades para emprender como hoy día. Antes las empresas grandes eran las empresas más antiguas. Hoy día ya no es así. Fíjense ustedes ¿cuáles son las grandes empresas a nivel mundial?, vamos hablar de Microsoft, de Apple, vamos a hablar de Youtube, vamos a hablar de las empresas que están ligadas a la tecnología, ninguna de ellas existía hace 40 años, son todas empresas de los últimos 30, 20, 10 años, lo cual muestra que el mundo moderno es un mundo que está abriendo muchas oportunidades para la innovación y el emprendimiento.

Pero no basta con que estén ahí, como usted dice, Roberto, si todos siguen el ladrido del perro y si olvidan de mirar a la liebre, no van a llegar a ninguna parte.

De hecho, yo uso un ejemplo. Las oportunidades del pasado y del futuro tienen una cosa buena y una cosa mala cada una de ellas: las oportunidades del pasado, las que ya fueron, tienen una gran gracia, se ven a simple vista, son como los portaaviones en el mar, no hay para qué aguzar la vista, ni levantarse temprano, ni escudriñar el horizonte, ahí están, son como los portaaviones. Eso es lo bueno. Todos podemos decir, “si yo hubiera sido Bill Gates, si yo hubiera sido Steve Jobs”, lo malo que tienen es que ya todas tienen dueños, alguien ya las descubrió y se quedó con la liebre, y los otros siguieron los ladridos del perro.

Las oportunidades del futuro también tienen una cosa buena y una cosa mala: la cosa mala es que son difíciles de encontrar, son como los periscopios de los submarinos, hay que estar mirando con atención el horizonte, hay que estar mirando dónde está esa liebre, no solamente escuchando los ladridos de los perros y siguiendo a los demás, pero ahí están. Tienen una cosa muy buena, que el que las descubre tiene el legítimo derecho de beneficiarse de ellas.

Y quiero decir, los emprendedores cuando innovan y emprenden y crean nuevas empresas, no solamente se benefician ellos, benefician a toda su comunidad, crean empleos, mejoran los salarios, pagan impuestos, contribuyen al gasto social. Y, por tanto, el beneficio no es solamente para los emprendedores, el beneficio es para toda la sociedad, en la medida que el emprendedor, naturalmente, esté creando algo que tenga valor.

Y por eso es tan importante motivar e incentivar este espíritu de innovación y de emprendimiento, que está vivo en el alma de todos los chilenos, pero a veces el Estado, con su burocracia, con sus obstáculos, con sus dificultades, con su falta de compromiso y entusiasmo, a veces se encarga de apagar, en lugar de estimular.

Por eso que el espíritu que ilumina a esta nueva Corfo es precisamente lo contrario, ayudar, motivar, entusiasmar, acompañar a los actuales emprendedores, micro, pequeños y medianos, y también fomentar, acompañar y ayudar a los futuros emprendedores, muchos de ellos espero que estén hoy día sentados aquí.

Y esto que estamos haciendo no es solamente a través de Corfo, esto es una filosofía que cruza a nuestro Gobierno.

Por ejemplo, Indap, a través de los programas de alianzas productivas, está creando nuevos emprendedores en el mundo agrícola, de los pequeños y medianos agricultores. El programa Mujer emprende, del Sernam, apunta en la misma dirección, el programa Contact Chile, de Pro Chile, también de fomentar emprendedores que tengan mucho énfasis en las tecnologías, el programa de inversión social del Fosis, todo eso apunta en esa misma dirección.

Por eso yo quiero terminar estas palabras dirigiéndome directamente a los jóvenes de mi país.

Yo tengo una profunda fe no solamente en Chile, sino que también en nuestra juventud. Algunos dicen que “la juventud no está ni ahí”. No, no es verdad. La juventud está muy consciente de que tiene una misión, que tiene una tarea por cumplir, que es no solamente recibir el mundo que los padres les entregaron, sino que cambiar ese mundo para mejor y entregarle un mejor mundo a sus hijos. Y eso está muy bien, y está bien que sean rebeldes, que protesten y que se manifiesten, pero no basta con protestar y manifestarse.

Yo no quiero que la juventud sea una rebelde sin causa, queremos que la juventud chilena sea una juventud rebelde, pero con causa. Y para tener una causa, hay que tener compromiso, voluntad, esfuerzo, para saber cumplir con los sueños y con los proyectos que ustedes tienen para sus vidas.

Les voy a contar otra anécdota. Una vez había un señor feudal, en la Edad Media, cerca de la ciudad de Colonia, en Alemania, que iba caminando y vio a 3 hombres picando piedras en una cantera, y les preguntó qué hacían. El primero dijo “yo estoy picando piedras”, el segundo dijo “yo me estoy ganando la vida”, y el tercero lo miró con los ojos iluminados y le dijo “yo estoy construyendo la Catedral de Colonia”. Aparentemente hacían lo mismo, el primero picaba piedras, que cosa tan triste dedicar la vida a picar piedras, el segundo, por lo menos se daba cuenta que se estaba ganado la vida picando las piedras, pero el tercero estaba construyendo la Catedral de Colonia.

Yo les puedo asegurar a ustedes, jóvenes de Chile, que a lo largo de su vida les va a tocar picar piedras, que es la parte dura, tediosa de la vida, pero a pesar de que van a tener que picar piedras, nunca se olviden que también están construyendo su propia catedral, que es su vida, su proyecto de vida.

Y por eso, para poder construir ese proyecto de vida tienen que tener esas ganas, compromiso y voluntad de hacer de sus vidas algo que valga la pena. Y para eso, para poder hacer de sus vidas algo que valga la pena, van a tener siempre el apoyo, el acompañamiento y la voluntad del Gobierno, de apoyarlos en sus proyectos, para que puedan sacar adelante sus sueños.

Por eso cuando ustedes, en unos momentos más, han anotado sus sueños en esos globos, que son sus proyectos de vida, sus aspiraciones, sus anhelos y los van a dejar irse hacia el cielo, lo que están haciendo es algo muy importante en la vida: en la vida hay que tener puestos los ojos en el cielo, que es el futuro, la esperanza, pero también hay que tener muy bien puestos los pies en la tierra, que es el realismo y que es el compromiso.

Así que espero que a medida que esos sueños van subiendo al cielo, sus pies estén muy bien puestos en la tierra, porque así, con los pies puestos en la tierra y los ojos puestos en el cielo, van a llegar tan lejos como grandes sean sus sueños y tan lejos como sean sus talentos y sus compromisos.

Muchas gracias.