Calidad de la democracia, descentralización y modernización del Estado: Aspiración

Chile completó hace varios años una exitosa transición a la democracia, marcada por acuerdos que permitieron un avance pacífico hacia la plenitud del sistema de gobierno que han permitido que hoy cuente con una democracia madura y estable. Los chilenos gozan de un amplio espectro de libertades políticas y eligen, en procesos de inobjetable limpieza, directa y periódicamente a muchas de sus autoridades. A pesar de lo anterior es necesario, por las razones que se exponen a continuación, seguir perfeccionando y profundizando nuestra democracia y mejorando la gestión de nuestro Estado.

Asimismo, atender mejor a los chilenos debe ser una de las prioridades centrales de la modernización del Estado. Los países líderes en el mundo han utilizado el concepto de rediseñar los servicios públicos en torno al ciudadano que los usa, transformando su efectividad y en algunos casos mejorando su eficiencia, integrando servicios de primera línea de atención en una sola organización de atención al cliente que agrupa sus ofertas en torno a las necesidades de las personas y generando de paso importantes ahorros por el aumento de eficiencia y eficacia. Además, para integrar a los servicios que atienden a los ciudadanos, es necesario que el Estado esté permanentemente en línea y procesar internamente los requerimientos entre todos los servicios públicos, y cuando ya posee la información no imponer al ciudadano el costo de volver a procurarla.

Para dirigir efectivamente una organización compleja, como lo es el Estado, es necesario tener una institucionalidad que provea las herramientas al servicio del Presidente de la República apropiadas para ello. Períodos de gobierno de cuatro años requieren que el Presidente de la República cuente con la capacidad de desplegar su programa de gobierno de manera rápida y efectiva, priorizando la generación de resultados, alineando el presupuesto con la estrategia y a su vez adaptándola en estrategias regionales específicas para las particularidades de cada región del país. Asimismo, se requiere mejorar la administración interna de los servicios del Estado de modo de poder cumplir con los objetivos estratégicos de manera más eficiente.

Modernizar el Estado requiere de coherencia, innovación, mejoramiento permanente y efectividad desde el interior de los servicios públicos. Por ello, es necesario contar con servidores públicos y líderes de excelencia, con las competencias y herramientas para producir estos cambios, y que respondan directamente a las necesidades de los ciudadanos como centro de la acción del Estado.

El Estado debe ser mucho más descentralizado no solo para poder desplegar políticas públicas cercanas a los ciudadanos que sean más eficientes y efectivas, si no especialmente para fortalecer la democracia y la participación. Por ello es fundamental fortalecer a las regiones y municipios, otorgándoles mayores competencias, atribuciones, capacidades y recursos para la provisión de servicios a la ciudadanía.

La participación electoral se ha ido reduciendo paulatinamente. Mientras en 1988 el 90% de los chilenos en edad de votar estaban inscritos en los registros electorales, hoy sólo lo está el 69%. A principios de 2010, había más de 12.000.000 de chilenos en edad de votar y menos de 8.300.000 inscritos, es decir más de 3.700.000 chilenos mayores de edad estaban fuera de los registros electorales.

Por otra parte, muchos de los no inscritos son jóvenes, de donde se sigue que nuestro padrón ha experimentado un rápido envejecimiento. En 1988 el 36% de los inscritos tenía menos de 30 años, en tanto para las elecciones de 2010 sólo el 9% se ubicaba en ese rango etario. Los jóvenes han pasado de ser más de un tercio a menos de un décimo del padrón. De los 3 millones de chilenos que tenían entre 18 y 29 años, apenas 700 mil estaban inscritos para las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias.

Al observar la relación existente entre los votos válidamente emitidos en cada elección y el número de personas en edad de votar, la tendencia es marcadamente a la baja, pasando de más del 80% de participación electoral en 1989 a menos del 60% en las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias.

Finalmente, la abstención ha ido creciendo desde un 2,5% en 1988 a un 13% en 2010.

 

PARTICIPACIÓN ELECTORAL


Fuente: Sitio Histórico Electoral e Instituto Nacional de Estadísticas

 

Diversas investigaciones realizadas en el país(¹) han mostrado cómo, en los últimos años, instituciones tan fundamentales como los partidos políticos y el propio Congreso han sufrido una enorme pérdida de prestigio. Ante la pregunta, respecto a la confianza que se tiene hacia distintas instituciones, los resultados son:

 

ENCUESTA NACIONAL DE OPINIÓN PÚBLICA AUDITORÍA A LA DEMOCRACIA

 



Fuente: Consorcio de Centros de Estudio (CIEPLAN, Centro de Estudios Públicos, IDEA Internacional, Libertad y Desarrollo, PNUD y ProyectAmérica). Realizada entre septiembre y octubre de 2010.

 

Las causas de este fenómeno radican en la falta de reformas que faciliten la participación, la transparencia y la confianza en nuestras instituciones democráticas. A no pocos nuestra democracia les parece capturada por unos cuantos, acosada por grupos de interés y estructurada sobre la base de cuotas de poder. El esfuerzo, por tanto, se debe enfocar en aumentar la confianza en las instituciones políticas, volviéndolas más participativas y transparentes. No se puede tener democracia sana con una política enferma.

El compromiso del Gobierno del Presidente Sebastián Piñera es que Chile pueda contar con una democracia moderna, vital y participativa. Lo anterior por medio de contar con un Estado moderno en su gestión y al servicio de los usuarios; aumentando los espacios de participación e incorporando a los ciudadanos para que participen de manera más activa en el proceso de construcción de un país; promoviendo a la trasparencia y probidad en la función pública; y finalmente generando mecanismos que permitan la progresiva descentralización administrativa, política y fiscal.